CEGUERA EN AMARILLO
- carmenenid
- May 28
- 3 min read
En Puerto Rico esa distracción consume el espacio que debería ocupar la rendición de cuentas e impide al público interesarse por los problemas sociales que le atañen. Cada semana surge una nueva controversia, hábilmente manejada, para acaparar titulares y dominar la conversación pública.
Por: Brenda Reyes Tomassini
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El traje amarillo del mensaje de estado de la gobernadora, la semana pasada, fue como dicen los estadounidenses la “la cherry on top” o como diríamos los boricuas “el frosting” con el que nos empalagaba visualmente, cegándonos como Toño a los jueyes en aquel insigne anuncio de 1978 donde José Félix Gómez le indicaba a otra persona “Ciégalo, Toño” en referencia a los crustáceos palancudos.
En el gobierno de Jenniffer González, la distracción no es un accidente, consume el espacio que debería ocupar la rendición de cuentas. Al llegar oronda al Senado, desde donde se transmitiría el mensaje, la Gobernadora marcaba la pauta cegando a todos con el traje amarillo. Sabia que sociedad puertorriqueña, tan acostumbrada al espectáculo y a las veleidades estaría hablando de su traje amarillo, del beso con Tomas Rivera Schatz y no de su ejecución. Los cegaba a todos como Toño intentaba con su linterna, que se quedaba sin baterías. El amarillo es un color que puede resultar agresivo en su saturación máxima.

La estrategia, muy leída ya, es un refrito del mundo del espectáculo, el que parece ser el referente del gobierno de Jenniffer González. La distracción, decía Noam Chomsky, es el elemento primordial del control social. La distracción consiste en desviar la atención del público de los problemas importantes y de los cambios decididos por las élites políticas y económicas, mediante la técnica del diluvio o inundación de continuas distracciones y de informaciones insignificantes.
En Puerto Rico esa distracción consume el espacio que debería ocupar la rendición de cuentas e impide al público interesarse por los problemas sociales que le atañen. Cada semana surge una nueva controversia, hábilmente manejada, para acaparar titulares y dominar la conversación pública. Cuando no es Miau, es Baby, son marbetes fatulos, puede ser Croqueta lo mismo que Politank…y así en escasos 16 meses de gestión, el país vive de escándalo en escándalo, sin tener estados financieros auditados, con cortes de agua en la zona de San Juan casi a diario, problemas de infraestructura, seguridad deficiente y muchos otros problemas que permanecen durmiendo el sueño de los justos.
El simulacro de gobierno que vivimos parece más un reality show con conflictos rápidos, emociones intensas, villanos y poca profundidad. Amparado en las redes sociales, la distracción se ha convertido en la herramienta de poder. Gobernar no es suficiente, hay que producir contenido banal a diario como su jefe político en Washington DC. El mensaje corto y teatral, las confrontaciones con la prensa y vanidades como el traje amarillo reducen el diario vivir de los boricuas a un espectáculo que deberán sintonizar hasta noviembre 2028. El cambiante debate público hace que el ciudadano pierda capacidad de profundizar.
La Fortaleza, cual Casa de los Famosos, es ese espacio físico donde la realidad y el espectáculo convergen como escenario de un país.
En esta dinámica quedan atrapados los medios de comunicación y los periodistas serios que investigan hasta las ultimas consecuencias lo inconsecuente de esta administración. Luego que el programa Rayos X invirtiera recursos en destapar lo que había detrás de las actuaciones de la secretaria de la Familia en el Departamento de Salud durante la pasada administración, y que el Departamento de Justicia le tirara un toallazo a esa investigación, no queda la menor duda que el gobierno busca - como con la Lic. Verónica Ferraouili, Politank, la secretaria de la Vivienda, Ciary Perez Pena - minimizar escándalos mientras el pueblo, saturado de ruido, pierde el hilo de lo verdaderamente importante. La investigación periodística seria queda sepultada bajo la siguiente distracción programada.
Así funciona la máquina: producir escándalo suficiente para que el escándalo anterior no acabe de aterrizar. Esta semana que comienza ya tenemos la renuncia de Sebastián Negrón Reichard, secretario de Desarrollo Económico y Comercio, quien adujo la falta de confianza mutua como la razón para dimitir.
El amarillo es el tono que mas se avanza al que lo mira. Es un color que se asocia al movimiento y simboliza energía. También es el color de la advertencia, el de los semáforos antes del rojo que detiene, el de las señales de precaución.
Quizás, sin saberlo, la Gobernadora nos envió el mensaje más honesto de su gestión: aquí todo se mueve mucho, a menudo, sin orden, sin control. Hay mucha energía y mucho movimiento… pero cuidado, porque algo no está bien. Puerto Rico lleva 16 meses mirando el traje y perdiendo de vista al gobierno que lo lleva puesto. Puede quedarse como el protagonista del anuncio de Eveready: sin baterías.

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