Durante décadas, el Super Bowl fue el gran escaparate de la publicidad como vanguardia cultural. No se trataba solo de vender productos, sino de marcar una época. En 2026, algo cambió. El centro simbólico del Super Bowl ya no fue el anuncio, sino el cuerpo, la lengua y el performance de Bad Bunny cantando en español ante la mayor audiencia televisiva de Estados Unidos.